Destacado

¿Qué es el Silbo Gomero?

El silbo gomero es un lenguaje silbado idiomático característico de la isla de La Gomera y representativo de la cultura canaria.

El silbo gomero es un lenguaje silbado que se utiliza desde tiempo inmemorial en la isla de La Gomera para comunicarse a grandes distancias. No se trata de una serie de códigos preestablecidos que sirven para expresar contenidos limitados, sino de un lenguaje articulado, reductor, no convencional, que permite intercambiar una gama ilimitada de mensajes al reproducir mediante silbidos las características sonoras de una lengua hablada. En la actualidad, reproduce el castellano hablado en las Islas Canarias pero, teóricamente, podría hacer lo mismo con cualquier otra lengua.

El lenguaje silbado de La Gomera es una de las manifestaciones más originales y representativas del archipiélago Canario y la tradición más viva que nos ha llegado del pasado prehispánico de estas islas. Durante siglos ha constituido un elemento cohesionador de los habitantes de la isla de Gomera y su integración en la comunidad ha sido tal que, a pesar de los distintos acontecimientos históricos y de las numerosas transformaciones sociológicas, el silbo gomero ha mostrado una excepcional capacidad de adaptación a toda clase de cambios, perviviendo como componente esencial de la cultura insular.

La función principal de este lenguaje es permitir la comunicación entre personas que se encuentran a gran distancia unas de otras. Esto precisa de una gran potencia para emitir el sonido. Pero lo más reseñable de la técnica del silbo es la dificultad que entraña reproducir una lengua completa, que emplea todos los recursos fonadores de la cavidad bucal y sus correspondientes subcavidades, mediante un mecanismo –el silbido– que sólo permite variaciones de frecuencia de un mismo tono fundamental. Esto implica una práctica y unos conocimientos que se han ido desarrollando durante siglos y que sorprenden por su eficacia y sutileza.

Por otra parte, el silbo gomero se caracteriza por ser, principalmente, un lenguaje social, apto para el ámbito colectivo en mucha mayor medida que para el privado. Aunque en algunas ocasiones se ha utilizado como lenguaje secreto –durante la conquista, en guerras, para realizar contrabando–, los mensajes emitidos mediante el silbo son públicos porque así lo exige la propia naturaleza de este lenguaje. Lo que se transmite con el lenguaje silbado puede ser escuchado por personas que no son los destinatarios. En este aspecto, el conocimiento o desconocimiento del silbo gomero ha contribuido a crear un mayor o menor sentido de pertenencia a la comunidad, si bien a nadie se le ha impedido nunca su aprendizaje y práctica.

Los cambios sociales producidos durante la última mitad del siglo XX situaron al silbo gomero al borde la extinción, con apenas unas decenas que personas mayores capaces de practicarlo. Las iniciativas de diversos agentes sociales de la isla de La Gomera y de parlamentarios nacionalistas de la misma, indujeron al Parlamento y al Gobierno de Canarias a elaborar una legislación concreta para salvaguardar y revitalizar el silbo gomero. Estas leyes –únicas en el mundo en cuanto a protección del patrimonio oral de inmaterial– incluyen la enseñanza del lenguaje silbado de la Gomera en los planes de Educación Primaria y Segundaria Obligatoria de todos los colegios de la isla. Esta innovadora medida ha logrado que se garantice la pervivencia del silbo entre las nuevas generaciones.

La Isla de La Gomera

El paisaje de La Gomera y el silbo discurren paralelamente. Incluso en el plano físico, forman un todo inseparable.

Para comprender la naturaleza del silbo gomero y las razones de su pervivencia a lo largo de los siglos, es necesario tratar, aunque sea brevemente, la geografía y la naturaleza de la isla de La Gomera.

La Gomera está situada al oeste de la isla de Tenerife y próxima a ésta. Sus poco más de 370 Km2 contienen una gran variedad de climas y sus correspondientes tipos de vegetación, con más de 980 plantas silvestres diferentes, unas 280 especies endémicas de la Macaronesia y 75 endemismos propiamente gomeros. El gran tesoro de la isla, no obstante, es el Parque Nacional de Garajonay, un bosque donde prima videos de incesto la laurisilva procedente de los grandes bosques del Terciario.

La isla tiene una forma redondeada, con una semimeseta muy elevada en el centro y una serie de barrancos que descienden desde ella hasta el mar, abriéndose en valles que terminan en pequeñas playas. Excepto éstas, el resto de la costa está formada por acantilados de considerable altura. La mayor parte de las poblaciones se encuentran en los valles y en los puertos. La tierra de cultivo y pasto ha sido siempre escasa por lo que, a lo largo de los siglos, se han ido construyendo terrazas en las laderas de los barrancos para aprovechar el terreno. Estos bancales configuran hoy el paisaje de La Gomera y dan idea de la dureza extrema de las condiciones de trabajo de los campesinos.

La Gomera está formada por acumulación de sedimentos volcánicos de diferentes épocas y tipos pero toda actividad volcánica cesó hace más de dos millones de años. En consecuencia, se trata de una isla erosionada, donde el paisaje está configurado tanto por la naturaleza como por efecto de la mano del hombre. En este aspecto, hay que señalar que la excelente conservación del bosque de Garajonay y de otras especies autóctonas se debe al enorme respeto con que los gomeros se han relacionado maduras siempre con su entorno, explotándolo sin destruirlo.

En un territorio con estas características –donde para acceder de un caserío a otro situado a cinco o seis kilómetros en línea recta hay que descender y ascender barrancos durante horas–, el silbo gomero es una solución idónea para paliar el aislamiento. Tal vez el silbo fue importado desde el norte de África pero cualquiera que visite la isla entenderá perfectamente por qué se desarrolló en ella y ha seguido utilizándose. Incluso podrá imaginar que brotó de las hermosas rocas volcánicas gomeras.

Por otra parte, el paisaje de La Gomera y el silbo discurren paralelamente: los bancales que ascienden hasta lo más alto de los barrancos estuvieron cultivados e hicieron imprescindible el uso del lenguaje silbado; a fecha de hoy, las partes altas e incluso medias de las laderas aparecen estériles, coincidiendo con la emigración, el aumento del nivel de vida y el consiguiente declive del uso del silbo. Incluso en el plano físico, el silbo y La Gomera forman un todo inseparable.